Acerca del entender: El arte de dejarse decir algo. Gadamer habla de su propia filosofía: la Hermenéutica.

Hermenéutica: el arte de ajustarse a cada circunstancia

Desde tiempos lejanos ha existido tal palabra: en Teología por ejemplo, el arte de la comprensión e interpretación de las grandes escrituras, y en Jurisprudencia, arte de interpretar las frases, y darles un uso adecuado según el caso de que se trate (Justicia, el arte de ajustarse a las circunstancias), de la manera más cercana a la justicia. Esto quiere decir que no se puede esperar de la hermenéutica que sea clara, ni que aporte verdades definitivas ni dogmáticas.

Incluso en el mensaje cristiano, es un impulso de verdad, una ayuda para llegar a ella. Igual que en la jurisprudencia, se busca conectar la norma, lo legislado y cada excepción: la conexión entre legislación y concepto, y cada caso particular, realizada por la hermenéutica.

No todas las situaciones, los casos, han de ser vistos con la misma vara de medir, sino que se trata de ajustarse a cada excepción, tener en cuenta todas las circunstancias, el contexto.

Interpretación del texto

Se trata de una interpretación de textos. Esto tiene un significado muy amplio, y no sólo se trata de textos escritos, sino que también pueden leerse maneras de ver el mundo, edificios (la manera en que están construidos): se trata del texto del mundo, o bien de la historia del mundo. Tomemos nuestra manera de interpretar para ponernos de acuerdo con nosotros mismos, y tendremos la tarea que hemos de realizar.

Ir hallando significado a medida que se interpreta. Hay que estar abierto, dejarse decir algo, si no el habla se convierte en monólogo. Por lo tanto la conversación es necesaria, pero con ciertas características,no todo “habla” merece recibir tal calificativo, ya que hay algunas que niegan al prójimo, son irrespetuosas o bien se basan en prejuicios culturales aceptados.

Comprender frente a Describir- El arte de la entonación

Este arte no busca una interpretación objetiva, esto es, observar lo que se representa y contentarse con describirlo. La realidad no es algo objetivo, sino que debe ser traída al lenguaje. Al igual que desentrañar lo que dice un texto, interpretarlo, aprender a leerlo de nuevo.

Aprender a leer no es deletrear, o juntar palabras, sino que debemos enriquecerlos con una cierta pronunciación, acentuación, estilo. El que lee algo lo hace según la esencia de la cosa, y aporta pausa, énfasis.

En el mundo antiguo, no podía leer quién no lo hacía a su vez en voz alta. Hoy en día, cuando a alguien se le pide que lea en voz alta, podemos ver cómo aporta su música al texto que lee, una entonación, pausas…la música del sentido.

La voz del comprender

En la hermenéutica se demanda que nos comprometamos de manera más exigente: no sólo la lectura de nuestra cabeza, en nuestro interior, sino estar en la comprensión con el cuerpo y alma, con nuestra voz; y qué es la voz? No es, al menos únicamente lo que literalmente decimos, la voz de cada uno, sino la del “comprender”: el arte de comprender e interpretar lo que he entendido, o bien creo que he entendido (y entiendo cuando correspondo a la esencia de la cosa, no meramente cuando la describo, sino cuando aporto una entonación, un estilo y la incorporo a mi vida cotidiana.

No es el ideal de las ciencias naturales, que prescinden del espectador, del sujeto y se contenta con describir “Hechos”, “Esencias”, y da ya una visión establecida de lo que es realidad y lo que no.

El mundo se hace comprensible a través del lenguaje

La importancia que se ha dado al lenguaje en el S.XX, la filosofía ya no se ocupa sólo de la evolución del pensamiento.

El lenguaje se encuentra sólo en la conversación”, así entiende la hermenéutica . La conversación, el lenguaje no es sólo un sistema cualquiera de signos que usamos unas personas con otras;  esa relación lingüística con los demás también se debe desarrollar, y así entendemos otras maneras, enriquecemos nuestra comprensión del mundo.

Cuando se dice que el lenguaje está en el diálogo, significa que yo no soy el que habla, pero  tampoco lo es el otro, al menos no únicamente (Heidegger: “el lenguaje habla”).

La existencia del hombre es que está en el mundo en conversación con otro. No se trata de reflexionar sobre el lenguaje, como si estuviese en el fondo de nuestro inconsciente y a través de los sueños descifrásemos lo que nos quiere decir, y de ésta manera curar las heridas y por tanto al otro. Esto es muy bonito y correcto, pero lo que ocurre cuando el lenguaje habla es que entramos todos en él, nos encontramos en un mundo común.

Arte del oír (exigencia)

Lo común se origina en el intercambio del oír y hablar. La hermenéutica es el arte de poder oír.

Aprender a oír no es fácil, a menudo estamos  encerrados con nosotros mismos (psicoanálisis, se centra en la propia persona,  o bien el narcisismo: Narciso, personaje de la antigüedad, tan enamorado de sí mismo que no podía dejar de mirar su imagen reflejada en el agua, y al abalanzarse hacía ella para abrazarla acabó ahogado…).

En la hermenéutica no se trata de éste narcisismo, sino que hemos de aprender a oír, estar dispuestos a entender, a dejarse decir algo. Éste giro no es caprichoso, sino que plantea una exigencia (Kant subrayó el concepto de respeto al otro). El respeto es también una refutación del cuidado de mí mismo: ver a los otros como otro yo, , principio cristiano: “ama al otro como a tí mismo”).

Característica del lenguaje: ganar realidad, crear entendimiento, vernos en un mundo común.

El otro también puede tener razón- Conversación

La Hermenéutica es que entendemos lo que se dice, no como si fuera un compromiso definitivo, algo dicho “de una vez por todas”, ya que el otro también puede tener razón.

Dicho lenguaje construye, al igual que se construye  en la amistad; un modo de comunicación que trata de construir un tipo de lenguaje, tal y como es el propio lenguaje, no formado de diccionarios, definiciones… sino un lenguaje que no se basa tanto en palabras como en compartir.

Cuando digo “me entiendo con alguien”, no hace falta hablar tantas palabras, sino que se comparte algo en común, se crea una situación en la que ambos se sienten cómodos. De ésta manera el lenguaje sólo se entiende en el diálogo. Sólo en ese momento luminoso se construye lenguaje: modo de linguisticidad.

Platón, sobre la filosofía. Hay muchos medios que utilizamos para hablar con los demás: las palabras con sus significados, las oraciones con sus sentidos, la enumeración de ejemplos con los que nos entendemos… pero al final está la suposición fundamental de que todos esos medios primero tienen que ser traídos al lenguaje, tienen que ser intercambiados en la conversación (Platón: cuando repentinamente digo: “he entendido!”, es decir, que nos damos cuenta que hay algo que entender).

Ya no se trata de señalar, sino que invito a que se entienda al otro. Pero ese otro es otro que otro, no es la separación entre “yo” y “tu” que se entienden: sino que es la comunidad. Eso es hermenéutica: el hecho de querer entenderse uno al otro.

Exigencia de realizar la tarea hermenéutica. Exigencia de realizar lo que tenemos en común, ampliar los horizontes de nuestra civilización: dar luz a una humanidad futura en la que incluyamos las demás culturas, los otros idiomas, los demás hombres y porqué no los animales: articulemos de tal manera nuestro mundo de la vida, que podamos decir: “Éste es nuestro mundo”.

El futuro de la filosofía

Mucha gente se plantea preguntas filosóficas, desde niño… (Desde jóvenes ya nos preguntamos acerca de cuestiones como “Cuál es la naturaleza de la muerte?”, “Quién soy yo?”. Es una interpretación superficial el pensar que los filósofos se ocupan de cuestiones especializadas, complicadas…

El profesional, profesor de filosofía, se mueve entre cuestiones planteadas por todos, jóvenes, personas mayores… todo aquél que por unas razones u otras se plantea de nuevo la cuestión del destino de la vida, su significado…

La filosofía ha de tener en cuenta que todos compartidos un mundo, lo cual es evidente en el caso de la ecología, o las guerras entre poderosos, que es una destrucción de la tierra y afecta a todos. Es decir, ser conscientes de la solidaridad: darnos cuenta de que hemos de solucionar los problemas que nos afectan.

Así la filosofía hoy tiene una exigencia muy fuerte, debido al espectacular desarrollo del conocimiento humano, que ya no se limita a la cultura, sino también se enfrenta al desarrollo tecnológico, como por ejemplo Internet.

Las costumbres y las lenguas son fuerzas que actúan a través de generaciones. Debemos obedecer a las tradiciones en que nosotros mismos hemos nacido y en las que vivimos, pero no dejarnos esclavizar por ellas, y aquí entra en juego nuestra comprensión.

La responsabilidad de los medios de comunicación de masas

Los medios de comunicación de masas hoy en día, parecen ser el único lugar de batalla donde se decide el destino y el futuro, puesto que ellos son los que forman la opinión pública.

Todo lo que se desarrolla lentamente, y sale en prensa, tv, imprenta, radios, periódicos… todo eso se transmite a la siguiente generación.

Como humanidad debemos preguntarnos: imponer ese camino del futuro sin al mismo tiempo reflexionar o ponerlo en cuestión?. La manera en la que presentan las noticias, crea un discurso de separación o integración?.

Cosa preocupante es que siempre se encuentren motivos para el pesimismo? Y el optimismo? Función de la filosofía es contribuir al optimismo. El pesimismo es una cuestión de infidelidad: ningún hombre puede vivir sin esa chispa de esperanza. Y esto no deberían olvidarlo los medios de comunicación de masas.

Vídeo

Fuentes

    – Youtube.com/watch?v=sSsph7h67gs?list=PLr78vFkgIQhdsV5NYZbC0bKkrmB3_AxRO&controls=0&showinfo=0]
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