Tyree Callahan, Bellingham (Washington), artista que ha convertido su modelo de máquina de escribir “Underwood Standard”, del año 1937 en una máquina cromática, capaz de dibujar cuadros. En vez de impresiones en tinta, rellena cada tecla de color y así puede reflejarse en el papel (aunque realmente no funciona, ya que sería muy laboriosa de utilizar…).

Los temas elegidos son reflejar la naturaleza, así como jugar con el cromatismo y reflejar lo máximo posible los cambios que se producen (amanecer, atardecer…). Tal y como afirma: “La gente con sinestesia parece ser la que más disfruta del invento”

Incorpora pintura en las teclas, diversas tonalidades
Detalle del teclado

Las teclas representan diversos colores, y al ser pulsadas se imprimen los tipos en el papel: en vez de ser rellenos de tinta lo son pastel tiza  de diversos colores. Así a cada pulsación se va dibujando el cuadro. Es decir, cada tecla corresponde a un color y una tonalidad.

Todo sea dicho, la máquina no funciona realmente, se trata de una pieza de arte conceptual: la hoja de la foto está dibujada a mano. Dado que sería muy complicada de utilizar, ya que cada tecla habría que ser rellenada de pintura cada cierto tiempo.

La máquina de escribir se inscribió en el concurso Premio West 2012. Tyree Callahan es un miembro del Colectivo Frente al estudio del artista se encuentra en la costa de Bellingham en el edificio de Distribución lácteos en 1220 Central Avenue.

Callahan señala que sólo ha logrado producir un “párrafo corto” con su máquina de escribir cromática, ya que hay – como es de esperar – una serie de limitaciones cuando se trata de escribir una pintura. Aunque la máquina no funcione del todo, ya que sería muy complejo y casi imposible utilizarla para dibujar, abre un espacio de reflexión en el arte: se pueden unir el arte de la escritura y el de la pintura? Un cuadro puede traducirse a palabras o las palabras en arte?

 

“Estoy emocionado. La reacción a esta pieza ha sido especial. Ha iniciado debates sobre la transformación del arte en palabras y de las palabras en arte”.

“La naturaleza es el mejor instructor que un artista puede tener. Estoy constantemente sorprendido por el juego de la luz a través de nuestro aire húmedo y sobre el variado paisaje del Pacífico Noroeste. Disfruto especialmente de la luz de la madrugada – ese corto intervalo de tiempo justo antes de que se consuma la última niebla – y la luz del atardecer, sobre todo en las noches húmedas, cuando la atmósfera está llena de matices nocturnos. Vivimos en un ambiente que puede producir paisajes vivos y sombríos, a menudo ambos en el plazo de una hora.

“Los aceites, mi medio elegido, son perfectos para la tarea de captar el paisaje que se encuentra en nuestra región: los pigmentos -muchas tierras de rocas de tierra- son versátiles y lo suficientemente brillantes para captar las cualidades de luz y atmósfera que se encuentran aquí en el Cuarto Rincón. Normalmente trabajo desde la memoria, lo que ayuda a inclinar la pintura hacia una naturaleza menos representativa. También ayuda a sensacionalizar el recuerdo de ese lugar. A menudo siento que una pintura terminada es demasiado exagerada o demasiado saturada y no es fiel a lo que vi, pero no es mucho antes de que yo esté afuera nuevamente y presencie una mezcla aún más increíble de luz, aire y nubes.

“Me encanta trabajar la línea entre la abstracción y la representación, y permitir que un espectador tome lo que quiere de una pintura. Por la misma razón, no dudo en nombrar las piezas, ni en ofrecer pistas sobre los lugares precisos que las inspiraron. Existen, pero yo obtengo mucha felicidad cuando la gente me dice que una pintura les recuerda un lugar. Es un honor evocar ese recuerdo. Y, a veces tienen razón.

Acerca de la máquina de escribir cromática

 “La idea de la máquina de escribir cromática apareció un día en el estudio mientras yo estaba luchando con una acuarela. Tengo una vieja máquina de escribir de Olivetti alrededor y pensé agregar un poco de texto a la acuarela. Rodé la acuarela en el carruaje y empecé a teclear y ahí fue cuando la inspiración golpeó. Sabía que una máquina de escribir más antigua sería ideal para el proyecto. En gran parte debido al sentido del diseño que tenían los viejos fabricantes. Construyeron estas máquinas para durar. ¡Esta máquina debe pesar treinta libras! Ahora tengo un nuevo aprecio por las máquinas de escribir”.

 

Fuentes

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