Wabi Sabi es una filosofía japonesa nacida alrededor del siglo XIV, que define la belleza como una cualidad que está en los ojos de quien ve: la belleza no es cuestión de acomodarse al ideal de Grecia, el Canon, unas medidas perfectas y armónicas que hacen a algo bello, y si concuerda con ellas recibe dicha calificación.

Filosofía que presta atención a las formas inacabadas, lo que sería considerado “no acabado, irregular” es considerado bello en sí mismo, ya que además acumula experiencias, cicatrices (recuerda al Kintsugi).

Hace referencia al minimalismo, ya que es simple, no un arte recargado; la belleza no reside en el objeto, sino que se trata más de verlo con otros ojos, e incorporar sus accidentes (la experiencias, las cicatrices, las formas simples y procesos naturales).

Aun hoy en día, los japoneses se muestran contrarios a definir el wabi-sabi, ya que si seguimos la filosofía zen (lo introdujeron los monjes zen), la verdad es una forma de ver las cosas, un estado de consciencia, y la palabra no llega a resumirla, no aporta una comprensión profunda: consideraban que el lenguaje era una limitación.

Wabi proviene del verbo wabu, que significa languidecer, y Sabi del adjetivo wabishii, que describe estados de ánimo: soledad, desolación y desdicha. Wabi, literalmente “pobreza” y Sabi, “oxidación”: nada permanece inmutable, y se incluye por tanto la idea de cambio (Presta atención a los procesos naturales, y lo hecho por el ser humano).

El concepto fue introducido por los monjes zen, los cuales consideraban que su filosofía era una manera de ver la vida, de manera sencilla y apreciar la belleza de las formas, y así trascender la limitación del pensar meramente material, que prestaba demasiada importancia a las comodidades materiales.

Ejemplos de Wabi-sabi es una taza de té con grietas, una escultura imperfecta o antigua… cualquier forma inacabada o con una forma no lineal o simétrica.

Al incorporar la idea de simpleza, un jardín zen o bien un poema Haiku (formado por tres versos, poesía que suele hablar de procesos naturales y simples). La ceremonia del té, que da importancia a la celebración previa; se dice que los japoneses del Siglo XIV salían de sus lujosos palacios y en chozas fabricadas con materiales humildes y sencillos degustaban el té.

Richard R. Powell, autor de los libros “Wabi Sabi simple” y “Wabi Sabi para los escritores” afirma que el Wabi-Sabi cultiva lo auténtico, y acepta tres verdades: nada dura, nada está completado y nada es perfecto. Una frase extraída de una entrevista (6 de mayo de 2011):

“Hice un esfuerzo concertado para observar. Me imaginaba que era Jane Goodall o Charles Darwin y disciplinado a mí mismo a “tan sólo mirar, sólo escuchar, simplemente experimentar el momento.”

Un poema de Fujiwara Iyetaka, poeta japonés del siglo XII:

A quienes solo anhelan que florezcan los cerezos,
¡como me gustaría enseñarles la primavera
que resplandece desde unas matas de hierba verde
en la aldea de montaña cubierta por la nieve!

Vídeo de Savannah College of Art and Design

Fuentes

 

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