Michael Andreas Helmuth Ende (Alemania; 1929-1995), escritor de literatura fantástica y de ficción. Aunque se considera que escribe para niños, su obra es rica en significados filosóficos. Sus novelas más conocidas son Momo, y Die unendliche Geschichte– La historia interminable.

Hijo único del pintor surrealista Edgar Ende (censurado por el régimen nazi, sus obras no se permitían ser expuestas, y eran a menudo requisadas) y de Luise Bartholomä, una fisioterapeuta. Eran frecuentes en su casa reuniones con escritores y diversos artistas, así como las narraciones de cuentos fantásticos.

En el sitio michaelende.com se describe una anécdota: en una ocasión el historiador literario Friedhelm Kemp un día despertó a los miembros de la familia en medio de la noche porque tenía la imperiosa necesidad de compartirles un poema. Ende cuenta que todos salieron de la cama, aún cuando al día siguiente era día de escuela, y se sentaron en el estudio a discutir la obra hasta las cuatro de la mañana.

Por esto mismo, no es difícil imaginar que la niñez de M. Ende estuvo rodeada de pintores, escultores y escritores  que compartían el profundo interés de su padre por cuestiones religiosas y filosóficas, pasando por la alquimia y mitos Hindúes.

En 1947  estudió interpretación en la escuela de Otto Falckenburg, y Ende tuvo que suspender esta actividad, pues fue llamado a filas en el ejército alemán (desertó la siguiente noche y volvió 80 kms andando a su casa), y entró a formar parte de agrupación antinazi llamada “Frente Libre Bávaro”.

En ese mismo año, entra en contacto con la Escuela Antroposófica de Steiner: la pedagogía Waldorf. La pedagogía Waldorf considera que el educar es un arte, por lo tanto el maestro es un artista de la educación.

Allí se siente atraído por el teatro, lo que le lleva a fundar el grupo “Teatro de Desván” en compañía de cuatro amigos en el desván del American House.

Con ocasión de sus viajes a Japón intentó ahondar en la filosofía zen.
En lo literario, se confesaba heredero del romanticismo alemán, particularmente, del poeta Novalis (1772-1801), y del movimiento calificado por él mismo de «idealismo mágico». Asimismo, siente simpatía por Jose Luis Borges y Nietzsche.

Comenzó a escribir relatos de corte infantil y juvenil a principios de los años 50. Se casó con la cantante de jazz Ingeborg Hoffman, con quien se iría a vivir a Genzano, un pueblo en las afueras de Roma, donde residiría toda su vida.

En esta localidad escribió obras como “Momo”, galardonada con el “Premio de Literatura Adolescente de Alemania”. Novela que en su día considerada revolucionaria, dada su crítica de una sociedad consumista y acelerada.

En 1979 publica Die unendliche Geschichte- “La historia Interminable”.

1982: Firma un contrato para la producción cinematográfica de la novela, pero sin conocer todos los detalles del documento legal. Cuando se da cuenta de que se había cambiado la historia, quiere evitar que constara su nombre, sin conseguirlo. Mantuvo un pleito contra los productores, que finalmente perdió, en 1985.

Vendió los derechos de la novela por unos 300.000 euros, pero Ende se sintió terriblemente decepcionado por la película, hasta el punto de declarar que era “una lamentable falta de calidad, algo horroroso”, por lo que pidió que retiraran su nombre de los títulos de crédito, donde solo aparece como autor de la novela. Ende criticó que Fantasía, su país imaginario, queda convertido en “un club nocturno de grandes dimensiones”.

En el año 1992 se le diagnosticó un cáncer de estómago, que acabó con su vida al cabo de tres años. Michael Ende falleció a la edad de 65 años, en Stuttgart (Alemania), el 28 de agosto de 1995.

Unas palabras de M. Ende:

Cuando nos fijamos un objetivo, el mejor medio para alcanzarlo es tomar siempre el camino opuesto. No soy yo quien ha inventado dicho método. Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. (···) Para encontrar la realidad hay que hacer lo mismo: darle la espalda y pasar por lo fantástico. Ése es el recorrido que lleva a cabo el héroe de La historia interminable. Para descubrirse, a sí mismo, Bastián debe primero abandonar el mundo real (donde nada tiene sentido) y penetrar en el país de lo fantástico, en el que, por el contrario, todo está cargado de significado. Sin embargo, hay siempre un riesgo cuando se realiza tal periplo; entre la realidad y lo fantástico existe, en efecto, un sutil equilibrio que no debe perturbarse: separado de lo real, lo fantástico pierde también su contenido.

La historia Interminable

La historia comienza cuando Bastián entra en una tienda de libros viejos, propiedad de Karl Konread Koreander. Cuando el dueño sale a su encuentro, Bastián le explica su situación, que hay varios compañeros de clase que le agreden y se burlan de él. Tras una larga charla y aprovechando un descuido del librero, Bastián se lleva uno de los libros furtivamente: La historia interminable, el cual le llama la atención a causa de su llamativo aspecto, con el Auryn en la portada (la imagen de dos serpientes devorándose mutuamente, que recuerda al Ouróboros).

El libro habla sobre Fantasia, un país que se encuentra en grave peligro, pues por algún motivo que sus habitantes desconocen, está empezando a desaparecer, dejando un vacío, “nada” en su lugar. La Nada progresa a medida que la enfermedad de la Emperatriz avanza.

Fantasía, para ser salvada, ha de contar con la ayuda de Atreyu (representa el mundo de Fantasía) y Bastian, que acabará entrando en el mundo de Fantasía (representa el mundo Real): esto se ve en un episodio del libro, cuando Atreyu pasa por las Esfinges y se ve reflejado en el espejo como Bastian. Por tanto, ambos mundos se necesitan.

Bastian, en la novela un niño gordo y bajo de estatura, por lo cual sufre del abuso y las burlas de sus compañeros de escuela (en la versión cinematográfica no lo es, al igual que Atreyu, el cual deja de tener piel verde).  Acerca de la Emperatriz, nos dice Ende: “en la novela no se dice que tenga que tener forma humana, puede ser incluso vegetal…”

El Auryn, collar que luce la Emperatriz, representa dos serpientes que se devoran mutuamente (Las dos serpientes se muerden mutuamente, lo que simboliza el equilibrio entre dos fuerzas, así como el peligro de que ambas se devoren), y en su reverso la frase “Haz lo que quieras”. Llamado La Alhaja, El Esplendor o El Pentáculo por los habitantes de fantasía, que no lo pueden ni nombrar. En el libro el mundo de Fantasía es amenazado por la nada (la ausencia de deseo), y es destruido finalmente para volver a nacer gracias a la voluntad de Bastian, que otorga un nuevo nombre a la Emperatriz, la palabra mágica.

La búsqueda de Ende de la “palabra mágica” se reflejó en su tarea literaria. A través de novelas, cuentos cortos y poesía se propuso guiar a sus lectores hacia nuevas formas de ver y experimentar el mundo. Él creía que era necesario reconectar los disparatados hilos de la vida moderna en una nueva mitología poética para la época contemporánea. La búsqueda de la palabra mágica es la de una historia que conjure la esencia del mundo como lo conoce.

La emperatriz no interfiere en los habitantes de Fantasía, simplemente les deja ser como son, pero a su vez su existencia es la que les permite ser a los habitantes, ya que si ella muere por no recibir un nombre, el mundo de Fantasía desaparece. Bastian la llegará a llamar “Hija de la luna”.

El Auryn concede a Bastian el poder de realizar todos sus deseos, pero llega un momento a partir del cual los deseos por el pedidos amenazan el mundo de Fantasía, hasta que pide los correctos, que permiten mantener el mundo de Fantasía.

La siguiente frase extraída de la biografía que publica http://www.michaelende.com:

“Michael Ende no tenía duda que que en nuestro mundo existen uno o quizá varios mundos alternativos que nuestros sentidos no detectan pero que son tan reales como el mundo en el que vivimos, o quizá todavía más.”

Fuentes

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