Aristóteles (384, 322 a. C), en su obra De part. Anim.A5, 645ª 17., nos cuenta una anécdota  acerca de Heráclito (535, 484 a.c). Ocurriera realmente o no, ilustra perfectamente el pensamiento paradójico que nos proponen ambos filósofos.

Aristóteles menciona la anécdota para resaltar que: ”Por ello es necesario no rechazar puerilmente el estudio de los seres más humildes, pues en todas las obras de la naturaleza existe algo maravilloso.”

Heráclito nos habla de la naturaleza humana, y de las características del pensamiento: ha de ser terrenal, práctico, útil.

Un día fueron unos forasteros a verlo a su casa, y cuando entraron en ella lo vieron calentándose junto a un horno de pan. Heráclito se dio cuenta de la sorpresa causada a sus visitantes, los cuales se quedaron parados sin saber qué hacer,  y entonces les dijo “También aquí están presentes los dioses”.

Los visitantes llegan esperando conocer algo maravilloso: a un “genio”, un “pensador”, alguien que posea una personalidad extravagante o de alguna manera excéntrica, pero lo que se encuentran es a una persona calentándose gracias al calor del horno, realizando una actividad de lo más corriente.

La idea de “Genio” es algo propio del Romanticismo, el creer en la personalidad del “artista”, que es tocado por las musas y posee cualidades fuera de lo normal (para bien o para mal, pero siempre excéntrico).

Se considera que un pensador, artista, poeta, cineasta… ha de poseer una personalidad fuera de lo común, y la verdad es que los dioses no están alejados de ésta realidad, habitan en ella, y los reconocemos cuando realizamos acciones cotidianas.

Pensar no es una actividad “profesional”, que realizan algunas personas y en ciertos momentos, sino que es algo constante, que todo el mundo realizamos de manera cotidiana; es más, debemos darnos cuenta de esto, ya que es lo que nos ayuda a construir mundo (donde nos encontramos y lugar en el cual nos relacionamos), el mundo que vamos pensando, y así seremos más conscientes de que nuestros pensamientos tienen ciertas consecuencias al ser aplicados. El pensamiento configura un nuevo tipo de realidad, y a su vez la realidad configura un cierto modo de pensamiento.

El pensamiento no se diferencia de lo práctico, y vamos pensando a medida que practicamos (Paradoja de Aquiles y la Tortuga).

Heráclito se encuentra calentándose del frío junto a un horno de panadero, un lugar cotidiano que sirve para hacer el pan, acción que ni siquiera realiza (utiliza el horno para calentarse, en vez de para hacer pan). Además, un pensador cuando tiene frío también busca el calor de un horno.

Los forasteros, al ver la escena, dudan si quedarse o marcharse, con lo cual se puede comprender la decepción causada en ellos, ya que esperaban ver algo extraordinario y se encuentran con algo que podrían hacer ellos mismos, que no es nada fuera de lo común.

 

 

Bibliografía

  • Heidegger, M.Hitos, Filosofía y Pensamientos, Alianza Editorial, Madrid, 2000.
  • Aristóteles, Partes de los animales, Ed. Gredos, Madrid, 2000.
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