Pirrón 360 – 270 a. C., natural de Elis. Se considera el primer filósofo escéptico, que hace de la duda la preocupación básica de toda filosofía.

Durante la Edad Media, se destruyen la mayor parte de sus escritos, seguramente por no estar de acuerdo con el pensamiento lógico deductivo (A es B, por tanto…).

Los escépticos dudan de que pueda llegarse a conocer los últimos principios de la realidad, así como el conocimiento de verdades absolutas, ya que cualquier cosa que conozcamos, inevitablemente estará afectada por quien la conozca. Es decir, creemos conocer las cosas cuando en realidad lo único que hacemos es justificar nuestras propias ideas subjetivas, de ahí que se alerte del peligro de “filosofar” acerca de la “realidad” cuando uno está afectado por ciertas pasiones: tristeza, melancolía, alegría, pesimismo, optimismo…

La filosofía, tal y como la entienden los escépticos no es un sistema para llegar a la verdad, sino una forma de vida más práctica, liberarnos del yugo de las verdades pesadas.

Cuando uno filosofa, debe tener cautela, ya que siempre está el peligro de que lo pensado sea causa del estar afectado por ciertas pasiones, y por tanto el que piensa recibe su influencia, y proyecta ese sentimiento en lo que piensa; cree que las cosas son de una manera, o piensa acerca del “sentido” de la vida, y tiende a verlo tal y como está en ese momento.

Es decir, que si alguien es pesimista y ve todo de forma pesimista, esto es para él la realidad, pero únicamente está basándose en su experiencia… si alguien está triste tiende a ver la parte negativa de todo, pero si se da cuenta de que influye su propio sentimiento, recupera parte de su libertad, ya que puede ver todo de otra manera.

No pensamos igual en un estado de ánimo que dominados por otro, y por tanto es recomendable pensar las cosas dos veces antes de actuar. De ahí el peligro de hacer “metafísica” cuando uno está afectado de una manera u otra, ya que somos esclavos de nuestras pasiones, o bien de nuestras esperanzas.

El primer filósofo escéptico, Pirrón, era sumo sacerdote, con lo cual los escépticos dudan de que algo exista realmente en la naturaleza, sobre todo lo que no puede comprobarse (por ejemplo dios), pero apuestan por ello, creen a título personal (por su utilidad u otro motivo), pero no tratan de convencer a los demás de que es la verdadera realidad o imponerles su visión.

Escepticismo, base del respeto, del entendimiento de diversas maneras de entender el mundo, algo que compartimos y del que nadie es dueño, sino que todos convivimos y comprendemos… Asimismo alerta de lo dañino de ciertas comprensiones del mundo, que quizá no sean otra cosa que lo que nosotros “pensamos” que es.

“Mañana lo verás de otra manera”, un dicho que resume a la perfección el escepticismo, y que bien visto, lo que nos dice es que la manera que tenemos de ver las cosas está influida por cómo nos sintamos, y lo más peligroso es creer que realmente son así y no una proyección de nuestros miedos.

A menudo vivimos en un mundo resultado de una proyección de nuestros miedos, nuestras ilusiones, y esto lleva a tratar de convencer al prójimo de la existencia real de esas ideas: pensamos que hay un “sentido” de la vida, nos lleva a tener ciertas ideas totalitarias… en cambio, el escepticismo nos enseña a poner en cuestión la educación recibida, los valores que se suponen inmutables, una manera conservadora de ver la vida.

A partir del escepticismo, los filósofos escépticos se dieron cuenta de la imposibilidad de conocer la realidad de una vez por todas, la duda ante el pensamiento que no es más que proyección de nuestra subjetividad. Duda de cualquier certeza que no esté basada directamente en la experiencia.

Por tanto el escepticismo no niega cualquier realidad, sino que duda de su existencia real, a salvo de aquella que puede comprobarse con la experiencia.

Con el escepticismo la verdad pierde ese carácter de gravedad y comienza a ser más ligera, ya que entendemos que no está alejada de nosotros, sino que hemos de examinarla, ser críticos, no aceptarlas porque las cosas “son así”: entender que a veces podemos hacernos esclavos de ideas que aceptamos como verdades simplemente porque las hemos aprendido.

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